Lo que las palabras no dicen

Algunas estadísticas confirman que el 80% de las sensaciones que transmitimos tienen que ver con aquello que nunca llegamos a decir. El amor tiene un lenguaje propio y silencioso. Conocerlo (y dominarlo) te ayudará a conseguir aquello que te propongas.
Nuestros gestos muchas veces nos delatan. La expectación, los nervios, la alegría o la curiosidad se manifiestan en nosotros a través de nuestro cuerpo. Al igual que cuando sentimos un peligro inminente nuestro organismo reacciona aumentando el ritmo cardíaco, agudizando la vista y los reflejos, cuando tenemos frente a nosotros a esa persona especial por la que sentimos interés y a la que deseamos gustar, los gestos y movimientos hablan por nosotros regalando una valiosa información. Saber interpretarla puede ser la clase de tu éxito.

SEDUCCIÓN FEMENINA
La mujer, de entrada más sutil, echa mano de toda su feminidad en las distancias cortas. Pese a que, en general, son ellas las que tienen más facilidad a la hora de verbalizar sus sensaciones, muchas veces la presión que se siente durante los primeros encuentros con alguien del sexo opuesto dificulta la comunicación a ciertos niveles. Determinados gestos pueden servir de mapa de ruta con esa otra persona que observa desde el otro lado de la mesa.
– Las piernas relajadas son la señal de que está tranquila y receptiva. Cruzarlas muchas veces indica cierta tensión o retraimiento. La mujer que se encuentra cómoda relajará su cuerpo en el asiento.
El pelo es uno de los principales elementos de seducción. Jugar con la melena, separar algunos mechones, acariciarse la nuca, enrollar la coleta entre los dedos o apartarlo de la cara son signos de seducción.
– Atrapar con los dientes el labio inferior y soltarlo poco a poco, humedecerse los labios con la punta de la lengua o mordisquear cosas como una pajita, un hielo o la rodaja de limón del refresco sugieren interés en compartir intimidad con la otra persona.
Los ojos se convierten en los grandes protagonistas del rostro. Bajar los parpados y mirar de reojo, observar la boca de nuestro interlocutor o mantenerle la mirada durante más tiempo de lo normal.
– Frotar una mano con la otra, acariciarse a uno mismo los brazos, las piernas, el cuello o el rostro. Una versión más explícita del asunto sería acariciar con los dedos objetos alargados como un bolígrafo o un vaso de tubo.
La risa es otra de las señales de que lo que estamos mirando nos gusta.
En pruebas realizadas con parejas que se estaban conociendo, aquellas que en realidad estaban más interesadas, pasaron más parte del tiempo riendo que las que no lo estaban.

ATRACCIÓN MASCULINA
 
En los hombres las señales de interés cambian de manera radical. Más directos y explícitos, si a las mujeres les mueve el deseo de encontrar una pareja en el caso de ellos el impulso sexual es la motivación primaria que los lleva a actuar con una energía que, de no tener claros ciertos aspectos, puede confundirse con agresividad. “Leer” estas señales puede servirnos de gran ayuda.
La tendencia del hombre es dirigir su cuerpo hacia aquello que despierta su interés. Si las rodillas, el torso, la cabeza y las manos están proyectadas de manera inconsciente en la otra persona el interés es claro.
– En el caso de que el hombre coloque las manos sobre los muslos, cerca de la zona de los bolsillo o introduzca los pulgares en la cintura del pantalón indicará altas dosis de deseo sexual.
– Su postura será erguida, con la espalda recta, el pecho marcado y los codos retirados hacia atrás. El hombre tiende a mostrar su virilidad de manera muy explícita y evidente.
A nivel físico ellos pueden experimentar cambios como una mayor sudoración o incluso un cambio en su olor corporal, señal inequívoca y salvaje de que se encuentra a punto para el cortejo.
– La mirada se centra en la persona que tiene en frente alternando la zona de los ojos, los labios, el pecho, las piernas…
– Sujetar entre las manos algún objeto y juguetear con él, apretarlo o dejarlo escurrir entre los dedos con suavidad te pueden dar una idea de lo que le gustaría hacer con tu cuerpo.
En ambos es importante relajarse y estar atento a esos mensajes que, de manera inconsciente, nuestro cuerpo lanza al exterior con el objetivo de mostrarnos accesibles, atractivos y dispuestos. La clave está en saber leer las señales.