Las fases de la pasión

Por fin crees que has dado con la persona que buscabas. A su lado parece que los días no pasan y solo te apetece pasar el máximo de tiempo en su compañía. Si la pasión romántica es la primera fase de una relación, el enamoramiento en sí mismo también consta de varias partes. Conocerlas te pueden ayudar a identificar tus sentimientos en cada momento.

Por fin crees que has dado con la persona que buscabas. A su lado parece que los días no pasan y solo te apetece pasar el máximo de tiempo en su compañía. Si la pasión romántica es la primera fase de una relación, el enamoramiento en sí mismo también consta de varias partes. Conocerlas te pueden ayudar a identificar tus sentimientos en cada momento.

FUEGO BAJO CONTROL
Mucho se ha hablado de la pasión, de sus efectos enaltecedores, rejuvenecedores, transformadores y sobretodo, de su duración. El fuego presente durante los primeros meses de una relación romántica parece condenado a extinguirse por obra y gracia de la convivencia, la costumbre y el desgaste. Pero la pasión en sí misma tiene una serie de fases que puedes trabajar y manejar en tu beneficio. Aprende a identificarlas.

Atracción. Aquí juega un papel importante el aspecto físico. Somos seres visuales y por tanto, aquello que nos resulta atractivo a los ojos será más susceptible de
enamorarnos. Pero, y ésta es una de las claves, la belleza tiene un espectro muy amplio y son muchos los condicionantes que harán que una persona nos guste y que se sienta atraída por nosotros. Ser consciente de nuestros puntos fuertes y sacarles el máximo partido, estar a  gusto en nuestra propia piel y trabajar nuestra autoestima nos convertirá en seres más atractivos y deseables.

Deseo físico. Una vez establecido el primer contacto, y siempre que las dos personas estén de acuerdo, se pasará a la parte física que suele consumarse con la intimidad compartida. Es ahora cuando la química se impone y el piel con piel se convierte en la actividad favorita de los enamorados. Muchas veces esta conexión física no surge en el primer momento, lo que puede hacer tambalear las ilusiones que habíamos depositado. Los nervios iniciales o la huella negativa que quizás hayan dejado en nosotros experiencias previas pueden condicionar estos primeros encuentros. Tomarse las cosas con calma y fomentar la comunicación os ayudará a avanzar en sintonía.

Enamoramiento. Una vez que conocemos mejor a la otra persona se traspasa el límite de la apariencia física y el impulso da pie a la fase afectiva. En este momento  nuestras sensaciones están idealizadas y tendemos a ver tan sólo la parte positiva de la otra persona. Lo natural y saludable es dejarse llevar y disfrutar de esta agradable experiencia que, en mayor o menor medida, marcará nuestra existencia. Sin embargo, es recomendable pisar tierra en algunos momentos y valorar el momento desde la parte racional de nuestro cerebro. Esta etapa es uno de los mejores momentos para asentar ciertas pautas que te pueden reportar beneficios en el futuro: marca tus límites, tanto físicos como emocionales, expón tus objetivos y cuales son las cosas que de verdad te importan.  

Amor. Quizás un día tu pareja te sorprenda con un “te quiero” o tú le dediques un “te necesito”. Este tipo de manifestaciones románticas son la señal de que la relación está entrando en una nueva etapa. Cada vez os implicareis más en la vida del otro y sentiréis que la otra persona tiene una presencia mayor en vuestras vidas. El terreno en este momento se encuentra más fértil que nunca, por tanto lo que sembréis ahora dará sus frutos en el futuro. ¡Enhorabuena! Ha llegado el momento de disfrutar del amor.