Investigar a tu cita en Internet

Más de la mitad de los españoles lo ha hecho alguna vez. Teclear el nombre de la persona que te gusta para saber más de ella a través de las redes es un gesto que, a corto plazo, se ha convertido en un elemento más del proceso del cortejo.
Colgar una foto de la última despedida de soltera disfrazada de colegiala o compartir en tu perfil las imágenes de tu semana loca en Ibiza puede salirte caro, sentimentalmente hablando. La distancia mental que creamos entre nuestra persona y el perfil que ofrecemos en las redes sociales no es tal, y son muchas las personas que comparten determinadas facetas de su existencia privada sin ser conscientes del alcance que esto puede tener en su vida real. La pregunta que hay que hacerse antes de decidirnos a colgar material sensible es: ¿de verdad le enseñaría estas fotos a mis antiguos compañeros de colegio, a la cotilla de mi vecina o a mi suegra? Si la respuesta es “no” has de ser consciente de que no podemos controlar quienes van a ser los receptores finales de esas fotografías e informaciones, a pesar de las políticas de privacidad que ofrecen las redes sociales.  

AMOR EN LA RED
Antes de tener una cita ya no basta con comprarse ropa interior nueva, bañarnos en perfume ni preparar la banda sonora para el tiempo que pasemos en el coche. Más del 52% de los españoles confiesa haber investigado en los perfiles de esa persona que acaba de conocer y le interesa. Una cifra que se eleva hasta un 79% tras ese primer encuentro. ¿Los motivos? La curiosidad por dar con algo de información que calme nuestra ansiedad y nos ayude a prepararnos de cara a intimar con ese desconocido. Hacernos una idea de la persona con la que nos vamos a encontrar crea en nosotros una serie de expectativas y nos puede prevenir de algunas decepciones. Las estadísticas confirman que, si bien los hombres se decantan más por los hobbies de la mujer que les interesa, las fotografías personales y su grupo de amistades, las mujeres darían más importancia a la información basada en el empleo y el pasado sentimental de la persona con la que se han citado. Una vez establecido el contacto ellas preferirían enviar un mail o un mensaje de texto mientras que ellos optarían por una llamada telefónica o un WhatsApp. Se calcula que casi un 20% de personas han cambiado sus intenciones respecto a una posible cita después de haber dado con determinada información “no deseada” en las redes.

CUIDAR NUESTRO PERFIL VIRTUAL
Redes como Facebook, Linkedin, Tuenti o Instagram albergan información personal de millones de personas a la que se puede acceder cómodamente a golpe de click. Imágenes y datos que, descontextualizados y a la vista de un desconocido, pueden ver su sentido original desdibujado, dando como resultado una mala reputación digital. Celebrities como Paris Hilton, que vio su imagen tambalearse por un video de alto contenido sexual colgado por su novio en la red, Rihanna y su tendencia a compartir momentos delicados de su vida privada y Miley Cyrus y sus provocativas fotografías, serían el ejemplo a gran escala de cómo una sola imagen puede dañar nuestro bagaje, empañando otros valores como nuestras aptitudes profesionales y valores personales.
Es importante intentar controlar toda la información tanto propia como ajena que se publique sobre nosotros en Internet. Para ello te dejamos una serie de consejos que te pueden ayudar a valorar cual es el tipo de material que puede no beneficiarte en tu histórico digital:
Evitar colgar fotos cuando estamos disfrutando de nuestro ocio en un pub o discoteca. A la mañana siguiente y con la luz del día puede que el resultado no te termine de gustar.
No etiquetarte en las imágenes propias y evitar que te etiqueten en fotografías de otros. De esta manera no seremos localizados en las búsquedas instantáneas.
– Tratar de no tomar partido en las redes sobre temas “sensibles” como política o religión.
–  Cuidar los comentarios escribes pones en momentos pesimistas. A ti te pueden servir para aliviarte momentáneamente pero la persona que los lee puede pensar que estás lleno de negatividad.
Mejor ser pudoroso que lanzado. Una imagen en biquini o un plano de tus bíceps haciendo pesas pueden no ser la mejor carta de presentación de cara a una futura relación.
Mostrar cierto misterio sobre tu pasado sentimental. Habar constantemente de tu ex o hacer alegoría de tu soltería no te hacen más interesante.