Cómo gestionar los tiempos en una relación por Internet

Qué escribir, cómo y CUÁNDO hacerlo es fundamental para tener éxito en tus relaciones vía Internet. Puede ser que las palabras se las lleva el viento, pero aquellas que son escritas dejarán, para bien o para mal, constancia de su existencia. Aprende a sacar el máximo partido a tus emociones.
«Lo curioso de esta forma de comunicación es que es más probable hablar de nada que de algo, pero sólo quería decir que para mí, toda esta nada ha significado más que muchos algo» —escribe Kathleen Kelly, el personaje interpretado por Meg Ryan en la película “Tienes un email”. La cinta, estrenada en el año 1998 y protagonizada por la actriz americana y por Tom Hanks, narra la historia de dos personas enfrentadas en la vida real que establecen, sin saberlo, una bonita relación vía mail. Gracias al anonimato Kathleen y Joe son capaces de mostrar una cara de sí mismos abierta y auténtica que les llevará a embarcarse en una imprevisible y tierna historia de amor. Pero, si expresar de manera verbal nuestros pensamientos y emociones no es tarea sencilla, hacerlo por escrito se convierte muchas veces en un obstáculo que puede dar al traste con nuestros planes románticos.

CUESTIÓN DE TIEMPOS
En una relación vía chat o mail deberíamos marcarnos la estructura de los tres actos: el planteamiento, el nudo y el desenlace. Esta división nos ayudará a visualizar las etapas del contacto y a pasar a la siguiente fase cuando estemos estancados. La fase del planteamiento acogería la primera toma de contacto y el intercambio de informaciones básicas. Es aquí donde se decide si se quiere dar el siguiente paso. Durante el nudo las dos personas muestran facetas de sí mismos más personales encaminadas, en caso de que el interés sea mutuo, a establecer las bases de cara a una posible relación. En el desenlace concretaremos el encuentro físico y valoraremos si todas las esperanzas que habíamos depositado en esa persona cristalizan en una relación. Es muy importante no demorarse demasiado en las dos primeras fases, pues corremos el peligro de que las cosas se enfríen y el interés decaiga.
Otra de las normas de oro es la regla de la equidad. Es decir, si la persona con la que entramos en contacto es escueta en sus respuestas, nosotros deberemos serlo de la misma manera. La idea es que la relación no quede descompensada desde el principio y no mostrar un interés desmedido que quizás, podría alejar al otro. El secreto está en mostrase atento a las acciones del otro: cuanto tarda en escribir, si lo hace con frases cortas pero cargadas de contenido, si suele dar informaciones vagas… Su modo de comportarse y de expresarse nos darán una idea de cómo tenemos que actuar. Por ejemplo si alguien tarda en contestar entre pregunta y pregunta lo más seguro es que esté manteniendo varias conversaciones a la vez, señal de que no tiene excesivo interés por el momento. En tu mano estará el generar una mayor atención.
Es fundamental mantener el tempo adecuado. Para ello deberemos entrenar nuestra intuición y dejarnos llevar por el curso de la conversación. Es mejor pecar de prudente que de excesivo. Lo ideal es ir de menos a más tratando de mantener un ritmo constante.