Estrategia de las tres Tes: tontear, tantear y triunfar

“En el amor y en la guerra todo vale”. A partir de esta premisa, como en la guerra, se debe crear y establecer una estrategia para conquistar el objetivo y en este caso hay que tener en cuenta la estrategia de las tres tes: tontear, tantear y triunfar.

El tonteo:
Podríamos definirlo como la forma de hacerse notar al sexo contrario y que saca lo mejor de cada uno de nosotros para resultar atractivo. El tonteo, desde luego, es la fase más divertida a la hora de conquistar un objetivo porque entra en juego la parte creativa de las personas. Conseguir captar la atención y que esa persona se interese tanto en ti como tú en ella es todo un arte.
Las técnicas utilizadas más comunes son las “miraditas”, las sonrisas pícaras, caminar por delante del objetivo contoneándote, bromear para robar alguna risa y sobre todo tropezar mucho con el sujeto en cuestión para puedas poner en práctica todas las técnicas al mismo tiempo, aquí, el tacto se vuelve un sentido fundamental.
 
Aunque hay algunas personas más serias que les gusta las cosas claras tanto sin son ellas quienes conquistan como si son las conquistadas. Además, hay que evitar jugar a un juego en el que no se conocen las reglas porque podemos terminar siendo ridículos y causar el efecto contrario al deseado.
El tonteo es bueno para ejercitar nuestra autoestima, para entablar conversaciones y nos permite un primer análisis de compatibilidad con el sujeto elegido, asimismo, si en este primer análisis el objetivo difiere del imaginado, se puede dar por terminada la guerra sin bajas por ninguna de las partes.
Una pregunta que nos asalta es cuándo se puede pasar a la siguiente fase porque hemos conseguido captar su atención o cuándo debemos parar porque no la despertaremos nunca. La respuesta es fácil, se puede cambiar de fase cuando el objetivo a conquistar entra en el juego y también tontea con nosostr@s, pero deberemos finalizar cuando, después de un tiempo, no hayamos percibido respuesta alguna en el sujeto y si la ha habido no han sido en la línea que esperábamos.

El tanteo:

Si la primera fase ha resultado satisfactoria, habremos percibido respuestas en el objetivo para saber por dónde atacar. Ahora es el momento de estudiar al enemigo: saber cuáles son sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Debemos realizar trabajo de campo e investigar sobre sus gustos, aficiones, hábitos y recabar toda la información posible, el enemigo también hará lo propio. De momento sabemos que no le disgustamos y que atraemos su atención, pero esto no significa que hayamos conseguido el objetivo.
En esta fase comprobaremos cuán compatibles somos y descubriremos al verdadero objetivo, así como, qué está buscando y si nosotros encajamos en esa búsqueda.
En el tanteo es muy importante saber qué fuego se está efectuando, si es de cobertura, cruzado o de ataque para poder combatirlo satisfactoriamente o como dijo Napoleón: “una retirada a tiempo es una victoria”.
Esta fase sólo se termina con la siguiente, con el triunfo, que como hemos dicho, puede ser o no la conquista del objetivo.

El triunfo:
Esta fase es conocida por todos y no necesita definición. Es el momento de descorchar la botella de champán y celebrar que se ha conquistado el objetivo. Ahora, lo que surja y a dónde llegue son incógnitas que sólo el tiempo podrá resolver.