Los tres claves para una primera cita perfecta

Después de varios mensajes y alguna llamada por fin ha llegado el momento que anhelabas. Un encuentro esperado que, dependiendo de cómo lo afrontéis, puede convertirse en el inicio de algo más. Conoce las tres reglas de oro para hacer de esa primera cita una experiencia inolvidable.

Después de varios mensajes y alguna llamada por fin ha llegado el momento que anhelabas. Un encuentro esperado que, dependiendo de cómo lo afrontéis, puede convertirse en el inicio de algo más. Conoce las tres reglas de oro para hacer de esa primera cita una experiencia inolvidable.
Dentro del mundo del romanticismo el primer encuentro con otra persona está considerado como uno de los grandes momentos del universo amoroso a la altura de la pedida de mano, la boda o el nacimiento del primer hijo. Los nervios, la sensación de novedad y las expectativas creadas pueden provocar en nosotros un subidón de adrenalina que, utilizado de la manera conveniente, nos permita mostrar lo mejor de nosotros de cara a iniciar una posible relación. A veces un exceso de presión puede empañar un momento que de entrada debería ser agradable y distendido. Controlar las sensaciones no siempre es fácil cuando además estamos pendientes de cosas tan importantes como nuestra imagen. Existen tres pautas fundamentales para abordar de manera satisfactoria esos primeros momentos en pareja. ¿Estás listo para triunfar?

LA IMPORTANCIA DEL PRESENTE
Quizás todavía no hayas sido capaz de quitarte de cabeza a ese ex que tanto te ha marcado. Puede ser que al saludar a tu nueva cita te hayas dado cuenta de inmediato de que deseas que se convierta en el padre de tus hijos. En ambos casos la respuesta es la misma: concéntrate en el ahora. El día a día de cada uno de nosotros se convierte en una carrera de fondo que muchas veces nos presenta obstáculos difíciles de sortear. Tienes que ser capaz de aislar ese momento y concentrarte exclusivamente en la persona que tienes ante tus ojos. Ese día no vas a poder solucionar tus problemas del pasado ni se van a despejar tus incertidumbres frente al futuro.

Centrarte en los pequeños detalles como la música que suena en el local, el color de su suéter o el vino que bebéis es una excelente manera de exprimir al máximo las sensaciones y ¿quién sabe? Quizás muchos años después tengáis una emocionante historia que compartir con vuestros nietos…

SÉ NATURAL

Tú eres la persona que mejor se conoce. Llevas muchos años dentro de tu piel y, si  todavía no has aprendido a quererte lo suficiente, este es un momento ideal para empezar a hacerlo. Sabrás además que entre los miles de millones de seres humanos que existen en el mundo eres único e irrepetible, por lo que no es una buena idea intentar convertirte en otra persona por unas horas. Una cosa es mostrarse agradable y querer potenciar determinados aspectos de tu personalidad que te gustan de ti mismo y otra muy distinta es pretender ser alguien que en realidad no somos. La risa es mágica y en estos casos se convierte además en un arma muy potente que puedes utilizar como elemento de emergencia o cuando sientas que te has quedado bloqueado. No tengas prisa en decir todo lo que tenías preparado, escucha con atención y cuenta exactamente aquello que te apetezca contar en ese momento. Si prefieres una pequeña mesa en la terraza que quedaros en el interior, has pensado en dar un tranquilo paseo tras la cena o te mueres por ir a ese local donde ofrecen música en directo, sólo dilo. Esos detalles harán de ti alguien fascinante.

LAS PALABRAS JUSTAS
No es una entrevista de trabajo y nadie espera que te vendas ni que hagas una declaración de intenciones con música de violines de fondo. ¿Recuerdas esas películas en las que un narrador te va desvelando los detalles de la historia con los pensamientos más profundos de los personajes incluidos? En esta cita no hace falta una voz que describa las interioridades de los dos, lo mejor es que la otra persona vaya descubriendo poco a poco como eres, qué es lo que te gusta y que puede esperar de una vida junto a ti. Hay temas como la política, la religión o los planes familiares de futuro que es mejor no tocar en estos primeros encuentros para evitar posibles susceptibilidades o crear presiones en el otro. El trabajo tampoco debe de ser el centro de la conversación. Lo ideal es encontrar temas sencillos que nos permitan ir desvelando algunos detalles de nuestra vida con anécdotas sencillas y oportunas. Y recuerda que en estos casos es mejor guardar ciertas cosas para encuentros posteriores de manera que dejemos a nuestra cita con ganas de más.