El poder de la mirada

Si los ojos son el espejo del alma la mirada se convierte en el epicentro de todo contacto romántico, sexual o amoroso. Usada de la manera conveniente puede transmitir importantes sensaciones y ayudar a mostrar lo mejor de nosotros. Aprende a mirar.

Si los ojos son el espejo del alma la mirada se convierte en el epicentro de todo contacto romántico, sexual o amoroso. Usada de la manera conveniente puede transmitir importantes sensaciones y ayudar a mostrar lo mejor de nosotros. Aprende a mirar.
Las estadísticas lo confirman: las personas con altos cargos en empresas mantienen más contacto visual con el resto que los demás. Durante una conversación una persona adulta debería de tener contacto visual durante el 70 por ciento del tiempo para conseguir conectar emocionalmente con su interlocutor. De ahí que muchos de los grandes comunicadores de la historia como Bill Clinton o Nelson Mandela, posean una mirada directa y afable pero a la vez firme y poderosa. Mantener el contacto visual entre 8 y 10 segundos es el tiempo ideal para poder “llegar” a la otra persona. La importancia de mirar a los ojos es tal que algunas multinacionales ya contratan los servicios de expertos en la materia para formar a sus directivos y a los responsables de las redes comerciales. Pero ¿qué ocurre cuando entre dos personas existe algo más?

LA MIRADA DEL AMOR
En las relaciones con el sexo opuesto una mirada puede potenciar la intimidad, la compatibilidad y la sensación de cercanía y entendimiento. Si nos encontramos en la primera etapa del flirteo nuestra capacidad para establecer contacto visual y hacerlo de la manera adecuada pueden cambiar de manera radical el curso de los acontecimientos.
Una mirada intensa nos ayuda a conectar con nuestro interlocutor y nos proporciona un aura de seguridad y magnetismo. La clave está en entornar ligeramente los ojos y parpadear un poco más lento de lo que lo hacemos habitualmente. Deberás imaginar que los ojos y la boca de la persona que miras forman un triangulo invertido e ir moviendo tu mirada de un punto al otro sin resultar demasiado evidente. Dominar el arte de la mirada nos convierte en seres más poderosos y empáticos. Si tu objetivo es la seducción, deberás detenerte más tiempo en la zona de la boca, lo que generará un grado mayor de intimidad. Cuando hablamos con alguien que nos atrae, tendemos a abrir los ojos más de lo normal y elevamos ligeramente las cejas. Al reír entreabrimos los labios humedeciéndolos con la lengua. Cuando controles estas señales podrás anticiparte a los deseos de la otra persona y corresponderle, si esa fuera tu intención.

CONTACTO VISUAL SENSUAL
Cuando estés frente a esa persona que te importa, preocúpate de “trabajar” con la mirada los aspectos que te interesa potenciar: conseguir empatizar, mostrarte como una persona abierta y generosa que sabe escuchar y dejar ver tu atractivo y sensualidad. Te dejamos una serie de consejos que te ayudarán a mejorar tu capacidad de seducir con la mirada.
– Es importante que el contacto visual lo vayamos trabajando y estableciendo de manera gradual, de lo contrario la otra persona podría sentirse incómoda o intimidada.
– Aprende a empatizar con  el “efecto espejo”. Si la otra persona ríe acentúa el momento con la mirada, lo mismo que si te cuenta algo triste o preocupante.
– Cuando queramos retirar la mirada debemos hacerlo en sentido horizontal y no vertical, lo que transmitiría a la otra persona inferioridad.
– Hay que pestañear frecuentemente para evitar la sensación de frialdad. Una mirada demasiado fija y penetrante te puede dar la apariencia de un cíborg.
– Las pupilas delatan nuestro interés. Si están agrandadas indicará que estamos atraídos por lo que tenemos delante de nuestros ojos así como cierto grado de excitación.
– Posar continuamente los ojos en la pantalla de nuestro móvil no solo denota una falta de educación y de interés, sino que dificultará la conexión entre la pareja.
– Es posible aprender a mirar. Una mirada intensa y seductora se puede conseguir a base de práctica. Puedes ensayar frente a un espejo o ir practicando con personas a las que ya conoces y tienes confianza.