Aprende a controlar las fases del amor

Muchos expertos en psicología de la pareja afirman que una de las asignaturas pendientes de la mayoría de las personas es la de controlar los tiempos. Una tarea que no siempre es sencilla y que resultará determinante a la hora de proyectar el futuro de la relación. Te contamos cómo hacerlo.

Muchos expertos en psicología de la pareja afirman que una de las asignaturas pendientes de la mayoría de las personas es la de controlar los tiempos. Una tarea que no siempre es sencilla y que resultará determinante a la hora de proyectar el futuro de la relación. Te contamos cómo hacerlo.
A la hora de plantear una historia de ficción, guionistas y narradores recurren a una estructura clásica, un esquema conceptual que les ayuda a distribuir la acción y a hacerse un planteamiento global de cómo va a desarrollarse la acción. Este planteamiento, además, está tan interiorizado en nosotros que hace que, de una manera casi inconsciente, tendamos a ordenar nuestro pensamiento en torno a esta distribución entendiendo los tiempos como una serie de fases ordenadas. La psicología amorosa funciona de manera parecida. Entender estos tiempos nos ayudará a crear relaciones sólidas y de calidad.

AMOR EN TRES ACTOS
Trasladando el esquema clásico de la ficción a la realidad, en una relación a través de la red deberíamos marcarnos la estructura de los tres actos: el planteamiento, el nudo y el desenlace. Esta división nos ayudará a visualizar las etapas del contacto y a pasar a la siguiente fase cuando estemos estancados.
– La fase del planteamiento acogería la primera toma de contacto y el intercambio de informaciones básicas. Dos personas se conocen, detectan un interés mutuo que se cristaliza en el intercambio de mensajes e informaciones. En este momento tendemos a mostrar la mejor faceta de nosotros mismos y a buscar el efecto espejo, lo que nos haría intentar de encontrar el mayor número de similitudes o conexiones entre nosotros. Es aquí donde se decide si se quiere dar el siguiente paso.
– La segunda fase es la llamada nudo. Las dos personas, que ya han manifestado un interés inicial, muestran facetas de sí mismas más personales encaminadas, en caso de que el interés sea mutuo, a establecer las bases de cara a una posible relación. Esta fase es determinante porque salen a relucir aspectos de nuestras personalidad más profundos y es cuando surgen las primeras expectativas. La ilusión de crear una vida en común junto a la otra persona comienza a perfilarse.
– En la tercera parte o desenlace concretaremos el encuentro físico y valoraremos si todas las esperanzas que habíamos depositado en esa persona cristalizan en una historia en común. Ahora es muy importante bajar hasta el suelo, aunque solo sea por unos minutos, y valorar la situación con  perspectiva. Es clave no demorarse demasiado en las dos primeras fases, pues corremos el peligro de que las cosas se enfríen y el interés decaiga.

EL MITO DE LOS FINALES FELICES
Los libros y las películas románticas nos plantean los finales felices como la única resolución posible a nuestras historias de amor. Esta concepción idealizada de las relaciones puede ejercer una presión excesiva e irreal en nosotros. Concentrarse en un único objetivo nos restará espontaneidad y nos hará actuar muchas veces como si estuviéramos programados. Los caminos del amor son insospechados y numerosos. La frescura y la improvisación nos harán personas más flexibles y abiertas y nos empujará a vivir desde un nivel emocional más amplio. Cada historia de amor es única y diferente, y ahí es precisamente donde reside su encanto y lo que hará que se convierta en algo inolvidable.